Hablemos de vivienda habitual o de segunda vivienda, puede acabar convirtiéndose cada mes en un verdadero quebradero de cabeza el pago de la comunidad de vecinos. En muchas ocasiones requieren de acuerdos entre propietarios que no se llevan a cabo. Más allá de aquellas disputas por el arreglo de turno de una zona común, el presupuesto de una comunidad pueda convertirse en un conflicto judicial por no conocer la normativa.

¿Quién paga?

Empezamos por aclarar que es el propietario, en ningún caso el inquilino, el responsable de abonar el coste de la comunidad. Existen arrendadores que sí incluyen esta partida en el contrato de alquiler, pero no es lo habitual.

Si se diera el caso de que produjera el impago de la comunidad de una vivienda, el resto de vecinos tiene la posibilidad de denunciar. María José Ruiz-Trujillo, nuestra abogada, aclara que habrá de ser aprobada en junta la liquidación de la deuda, constando por escrito en el acta de dicha junta y emitiendo un certificado de la misma al vecino instándole a abonar la refereida deuda. Si continuara el impago se acudiría a la vía judicial a través de una demanda de Procedimiento Monitorio ante el Juzgado de Primera Instancia del donde en el que se encuentre la finca. El resto de propietarios deberá asumir la parte proporcional del vecino moroso.

Si fuera el banco el que se acaba convirtiendo en nuestro vecino, correrá por cuenta de la entidad bancaria el abono de la comunidad como un vecino más.

¿Cuánto se paga?

La cuantía debe recogerse en los estatutos de la comunidad de propietarios y variará en función las zonas comunes de cada una de ellas.

¿Todos los vecinos pagan lo mismo?

No pagarán todos los vecinos lo mismo. Este gasto resulta de una división en función de la cuota de participación de cada vivienda que viene establecida en la Escritura de división horizontal. Ahora bien, todos los propietarios tendrán que pagar alguna cantidad. Estos gastos contemplan emplazamiento exterior o interios, superficie ocupada, situación…

Pagos obligatorios y opcionales

En el párrafo anterior hemos aclarado que todos los vecinos deben abonar un mínimo a la comunidad, pero hay determinados gastos que no son obligatorios.

Dependerá si se trata de partidas destinadas a una reparación de la finca imprescindible (rampas, ascensores…) u opcional. En el caso del primer supuesto, cualquier propietario podrá exigir al resto de vecinos pagar. Si fuera un vecino el que acometiera la obra, podrá exigir el reembolso de la misma siempre que haya requerido previamente al Administrador o Presidente advirtiéndole de la necesidad de la obra.

Si por el contrario las obras son consideras opcionales deberá contarse con una mayoría de vecinos que apruebe la inversión

¿Y los gastos de la propia vivienda?

Todo depende. El inquilino tendrá que hacerse cargo de las reparaciones necesarias en la vivienda por el desgaste de uso diario (enchufes, cristales, cerradura, pintura…) así como si el deteriore es fruto del uso de la casa.

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